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Radiación Ultravioleta ¿Conoces al enemigo de tus ojos?

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La radiación solar es la energía producida por el sol que se propaga en todas las direcciones en forma de ondas electromagnéticas con unas propiedades de visibilidad y energía determinadas por su longitud y frecuencia. 

La longitud de onda se define como la distancia que separa dos estados de vibración iguales y consecutivos, mientras que la frecuencia mide el número de ciclos ondulatorios que suceden en un segundo. El conjunto de todas las longitudes de onda forma el espectro electromagnético.

 

 

La radiación infrarroja (IR) corresponde al 49% de la franja del espectro electromagnético con longitudes de onda superiores a 750 nm, y por lo general es poco perjudicial para el ojo humano.

La radiación ultravioleta (UV)  corresponde al 7% de la franja del espectro electromagnético cuyas longitudes de onda están comprendidas entre 100 y 380 nm, y las podemos clasificar en 3 grupos según su longitud de onda: 

  • UVA: es la radiación ultravioleta con mayor longitud de onda, y por lo tanto es la menos energética, sin embargo es la que posee mayor poder de penetración en el cristalino y el epitelio pigmentario de la retina, con lo que puede producir alteraciones en el ADN. 

  • UVB: con mayor energía que la radiación UVA, por lo que puede causar quemaduras y eritemas, siendo la principal responsable de cánceres cutáneos. 

  • UVC: Es la más energética y dañina de las radiaciones ultravioleta, aunque  es absorbida totalmente por la capa de ozono y no llega a la superficie terrestre. 

Para poder determinar el nivel de intensidad de la radiación ultravioleta que incide sobre la superficie terrestre se estableció el Índice UV (IUV), en el que cada unidad equivale a 25 mW/m2. Este índice está basado en la dosis necesaria para producir eritema en la piel, hay que tener en cuenta que la mayoría de la radiación UV alcanza la piel de forma directa por encima de la cabeza. Pero para el ojo la radiación directa es menos preocupante que la dispersa y reflejada, debido a la barrera protectora de las cejas y los párpados. Incluso dosis de radiación UV insuficientes para producir daño sobre la piel pueden dañar el ojo. Por ello el Índice UV puede resultar confuso para conocer el daño ocular.

Existen varios factores que influyen en la radiación UV pudiendo variar en el tiempo y el espacio, como pueden ser la latitud siendo mayor en zonas cercanas al ecuador por la perpendicularidad de los rayos solares, la elevación del sol con una mayor incidencia cuando el sol se encuentra más elevado, la capa de ozono con menor capa mayor radiación, la altitud cuanto mayor sea mayor radiación, la nubosidad densa disminuye el paso de UV, la reflexión sobre el suelo con niveles superiores en zonas con nieve y agua.

Como sabemos, existen muchas patologías relacionadas con la radiación UV tanto en la piel como en los ojos. En lo que respecta al ojo, existen diferentes mecanismos de protección como son los párpados, las pestañas y el iris. La conjuntiva es una de las zonas del ojo más sensible a la radiación UV pudiendo provocar carcinomas celulares, pterigium, conjuntivitis y pinguéculas. La lágrima puede filtrar radiaciones UV por debajo de 290nm y la IR superior a 3000nm y la córnea pueden absorber la radiación UV por debajo de 315nm y la IR entre 1000 y 3000 nm. La exposición solar puede producir fotoqueratitis. La radiación que no es filtrada por la lágrima y la córnea pasa al iris y al cristalino, variando la transmisión de UV en función de la edad del ojo, pacientes mayores tendrán una menor transmisión de UV a la retina por el proceso de amarilleo del cristalino por pérdida de transparencia, produciendo con ello la aparición de cataratas, por lo que pacientes intervenidos de cataratas tendrán una mayor transmisión de UV a la retina. La radiación UV que llega finalmente a la retina está relacionada con la DMAE. Con todo esto podemos decir que la radiación UVB y UVC son absorbidas mayormente por la córnea, mientras que la UVA es absorbida en parte por el cristalino.

Es importante concienciar a la población de la necesidad de proteger los ojos, ya que la radiación UV está directamente relacionada con la aparición de muchas patologías algunas de ellas irreversibles. 

 

Esteban Caravaca, PhD, MSc

Asociado nº 644

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